Colección fotográfica de lo que fue un gran viaje conociendo los diferentes desiertos. En las áreas del desierto se incluyen dunas desérticas (erg), desierto de grava (reg), desierto de roca (hamada) y valles secos (wadis). Las áreas de vegetación densa que nos fuimos encontrando corresponden principalmente a oasis. (De aves por Marruecos: El desierto)
Nuestro objetivo principal fue localizar aves propias de aquellas duras tierras. En total las especies de aves que vimos fueron: Terrera sahariana (Ammomanes deserti), Alcaudón real (Lanius meridionalis algeriensis), Camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus), Alondra ibis (Alaemon alaudipes), Curruca de Tristram (Sylvia deserticola), Cuervo desertícola (Corvus ruficollis), Búho del desierto (Bubo ascalaphus), Terrera colinegra (Ammomanes cinctura), Ganga moteada (Pterocles senegallus), Halcón borní (Falco biarmicus), Chotacabras egipcio (Caprimulgus aegyptius), Curruca sahariana (Sylvia deserti), Gorrión sahariano (Passersimplex), Alcaudón común (Lanius senator), Terrera común (Calandrella brachydactyla), Cogujadas montesinas (Galerida theklae), Busardo moro (Buteo rufinus), Cogujada magrebí (Galerida macrorhyncha), Collalba desértica (Oenanthe deserti), Collalba negra de Brehm (Oenanthe leucopyga), Collalba negra (Oenanthe leucura), Collalba culiroja (Oenanthe moesta), Alondra cornuda sahariana (Eremophilabilopha), Cernícalo vulgar (Falco tinnuculus), Cernícalo primilla (Falco naumanni), Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli), Collalba rubia (Oenanthehispanica), Collalba núbica (Oenanthe lugens).
Segunda entrega sobre el viaje realizado a Marruecos para disfrutar de su naturaleza, especialmente buscando aves. En esta entrega de Aves por Marruecos está dedicada al desierto, a bote pronto podríamos pensar en un terreno yermo y vacío. Nada más lejos de la realidad, puesto que es un ecosistema sorprendentemente rico con numerosas especies con unas adaptaciones increíbles a sus condiciones. Además de ser un entorno clave para las migraciones de muchas aves migradoras que año tras año se atraviesan el Sáhara.
Realmente el desierto tiene una gran cantidad de hábitats y geomorfología bien definidos. Atravesamos cordilleras montañosas así como áreas de llanuras.
En las áreas del desierto se incluyen dunas desérticas (erg), desierto de grava (reg), desierto de roca (hamada) y valles secos (wadis). Las áreas de vegetación densa corresponden principalmente a oasis.
Vegetación almohadillada
La primera mañana que disfrutamos del desierto y sus aves fue al amanecer en Er-Rachidía, en dirección sur. Donde admiramos desde un punto elevado la extensión del palmeral del Río Ziz, un largo río que nace en el Atlas Medio y, tras 282 kilómetros, desaparece en el desierto del Sáhara en Argelia. Este río ha sido clave en los pasos y transporte a través de estas montañas.
Aquí empezamos a ver otro tipo de aves como las primera Terreras saharianas (Ammomanes deserti), en su hábitat de preferencia, como son los desiertos pedregosos, no suele verse en terrenos llanos y arenosos. Como buena representante de la familia de las «alondras» es un pájaro marrón de plumaje muy críptico. En guías se lee que se alimenta principalmente de semillas y de insectos en época de cría, pero como curiosidad pudimos contemplar a una terrera capturando un pequeño geco.
Terrera sahariana (Ammomanes deserti)
El mamífero que más nos llamó la atención, precisamente por su llamada de alarma, fue la Ardilla moruna (Atlantoxerus getulus). Una ardilla terrestre de costumbres muy sociales, y como la mayoría de mamíferos gregarios, se ha visto una estructura social bien definida. Los individuos que vigilan al grupo desde una atalaya elevada fueron los que dieron la voz de alarma de nuestra presencia. Van a elegir siempre hábitat pedregosos y muros de roca, donde además buscan calentarse al sol, puesto que es una especie muy térmica, prefiere desarrollar su actividad a las horas más calurosas del día.
Ardilla moruna (Atlantoxerus getulus)
Nuestro camino nos llevó hasta Erfoud donde nos desviamos de nuestra ruta para explorar otra zona muy interesante, algo de matorral y plantas rastreras, donde vimos muchas aves reponiendo energía después de atravesar el Sáhara: Alcaudón real, Mosquitero papialbo y Terreras comunes.
Pudimos observar la subespecie del Alcaudón real (Lanius meridionalis algeriensis). Y por la zona comenzamos a ver especies nuevas: Camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus) y la Alondra ibis (Alaemon alaudipes).
Camachuelo trompetero
Llegamos a otra zona para explorar con el telescopio terrestre y nuestra sorpresa llegó entre los arbustos: una Curruca de Tristram (Sylvia deserticola). Especie que suele criar en las Montañas del Atlas incluso a 1.600 metros de altura, y pasa el invierno al sur, hasta el mismo borde del desierto, aunque su preferencia son los matorrales áridos.
Curruca de Tristram (Sylvia deserticola)
Una de las especies más interesante que vimos y, a nivel personal, preciosa es la Alondra ibis. Con un pico muy especializado, recuerda en su forma de alimentación a la Abubilla. Es un aláudido grande que, como curiosidad, construye un nido verdadero con raíces, ramitas e hierbas en el que realiza una puesta al año, incubando ambos miembros de la pareja.
Alondra ibis
Tuvimos la suerte de observar a muy poca distancia la parada nupcial de la Alondra ibis, el macho cantando a pleno pulmón hasta que, de repente, salta volando al aire batiendo las alas para luego descender con las alas plegadas hacia el mismo posadero.
Alaemon alaudipes
Aquí es donde nos encontramos con los Cuervos desertícolas (Corvus ruficollis), el córvido más abundante del verdadero desierto y, por supuesto el paseriforme más grande del verdadero desierto.
Se diferencia muy bien de los nuestros por su aspecto físico, con la cabeza y cuello de color de negro a marrón, y un poco más pequeño que el Cuervo (Corvus corax).
En esta zona con abundantes cortados y colinas rocosas es donde tuvimos la suerte de disfrutar del Búho del desierto (Bubo ascalaphus), precisamente los cuervos fueron los que delataron su presencia. Al Búho del desierto también se le conoce como búho faraón, como lo conocen en inglés, ya que incluso se ha visto criando en las mismas paredes de las pirámides. Normalmente lo hace en huecos de árboles, en cortados o nidos abandonados de otras aves.
Búho del desierto molestado por cuervos
El Búho del desierto se trata del super depredador del desierto, una rapaz oportunista que caza roedores, lagartos o, incluso, otras aves, pero lo que domina su dieta son los artrópodos que superan el 50% de su alimentación.
Búho del desierto (Bubo ascalaphus)
Seguimos nuestro camino hacia el sur hasta llegar a Merzouga pasando por Rissani, hasta llegar a sus famosas dunas: Erg Chebbi, el único Erg de Marruecos. Mientras llegábamos al destino íbamos a paso de ornitólogo, como no podía ser de otra manera, así seguíamos viendo Terreras saharianas, Alondras ibis, Alcaudones comunes, Cernícalos primillas, Terreras comunes… Así como las primeras Terreras colinegras (Ammomanes cinctura) y Gangas moteadas (Pterocles senegallus). También nos sobrevoló por sorpresa un Halcón borní (Falco biarmicus) con su vuelo directo y horizontal. El lugar donde llegamos fue el elegido para contratar un guía y que nos llevara a explorar nuevas zonas en busca de aves, lugares a los que no podíamos acceder con nuestro coche. Gracias a nuestro guía ornitológico vimos al Chotacabras egipcio (Caprimulgus aegyptius), a la Curruca sahariana (Sylvia deserti) y al Gorrión sahariano (Passersimplex).
El Chotacabras egipcio es un ave que difícilmente lo hubiéramos localizado sin la ayuda del guía, totalmente mimetizado con el entorno, junto a rocas en terreno arbustivo con arbustos dispersos, por eso su plumaje es mucho más claro que el del Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis), y como nuestro chotacabras se alimenta de insectos que captura al vuelo, principalmente al crepúsculo.
Chotacabras egipcio
Luego buscamos por ramblas pedregosas con un poco más de suelo donde crecían algo más de vegetación hasta que dimos con la Curruca sahariana (Sylvia deserti), una pequeña ave de comportamiento similar a los miembros de su familia, aunque con un plumaje muy discreto: parte superior del cuerpo de color ocre y la zona inferior blanquecina. Lo que más destaca es su mirada, los ojos con el iris amarillo intenso.
Curruca sahariana (Sylvia deserti)
El Gorrión sahariano (Passer simplex) lo localizamos en una pequeña granja, donde están acostumbrados a acudir a la comida de las gallinas y a los bebederos. Es una especie vinculada al Sáhara, la zona de Merzouga es donde encuentra su distribución más norteña, pero por desgracia se encuentra en claro retroceso.
Otro día lo destinamos al Tagdilt Track, una serie de carriles que conectan la carretera principal con el pequeño pueblo llamado Tagdilt. Aquí vimos Cogujadas montesinas (Galerida theklae), Busardo moro (Buteo rufinus), Camachuelos trompeteros (Bucanetes githagineus), Collalbas desérticas (Oenanthe deserti), Terreras saharianas (Ammomanes deserti), Alondras ibis (Alaemon alaudipes), Collalbas culirojas (Oenanthe moesta) en abundancia. Además de nuestros primeros Corredores saharianos (Cursorius cursor), Alondras cornudas saharianas (Eremophilabilopha) y Calandria picogorda (Rhamphocoris clotbey), por desgracia en el lugar más feo e insaluble de todo el viaje.
Bastantes individuos vimos de Corredor sahariano durante todo el día, un ave de la familia de las Canasteras, incluso recuerdan a ellas cuando vuelan. Un ave que ya ha llegado a criar en Andalucía, en Almería y en Granada, hecho que pone de manifiesto un claro proceso de aridez y cambio climático en nuestra región.
Corredor sahariano (Cursorius cursor)
Tiene unas patas adaptadas a la carrera (De ahí su nombre) muy largas, además se ayuda de ellas para localizar a posibles peligros, de forma que se pone casi de puntillas y el cuerpo erguido para poder observar sobre los pequeños arbustos.
Galería de imágenes relacionadas con la primera entrada sobre el viaje alrededor de la Cordillera del Atlas en Marruecos. Primera visita al norte de África.
En total, las especies de aves vistas en las paradas y rutas realizadas a lo largo de la Cordillera del Atlas fueron: Águila calzada, Milano negro, Busardo moro, Cernícalo vulgar, Chova piquirroja, Chova piquigualda, Alondra cornuda del Atlas, Carbonero garrapinos, Carbonero común, Reyezuelo listado, Colirrojo diademado, Colirrojo real, Colirrojo tizón, Mirlo común, Zorzal charlo, Lavandera cascadeña, Escribano montesino, Escribano soteño, Pinzón vulgar (Fringilla coelebs subespecieafricana), Camachuelo alirrojo, Piquituerto común (Loxia curvirostrapoliogyna), Gorrión chillón, Roquero solitario, Cigüeña blanca, Escribano sahariano, Vencejo moro, Bulbul naranjero, Tórtola turca, Tórtola senegalesa, Urraca común (Pica pica mauritanica), Gorrión común, Avión roquero, Carraca, Cogujada magrebí, Avión isabelino, Alcaudón común, Camachuelo trompetero, Alcaudón real, Tarro canela, Focha común, Cerceta pardilla, Abubilla, Cuervo, Collalba negra, Collalba gris, Collalba rubia, Collalba culirroja, Collalba desertícola, Collalba gris de Seebohm, Terrera común, Pardillo común, Cernícalo primilla, entre otras. Destaco las especies objetivo que por primera vez he visto en negrita.
En cuanto a la botánica sobresalen por su belleza los ejemplares milenarios de enebro (Juniperus oxycedrus) y de sabina mora (Juniperus phoenicea subsp. phoenicea). Espectaculares creciendo en condiciones tan extremas. Otro ecosistema sensacional ha sido el bosque de Cedros (Cedrus atlantica), mezclados con acebos, alcornoques, encinas, robles, quejigos… Al igual que los bosques de Pinsapos (Abies pinsapo var. marocana). Estos bosques se van aclarando para dar lugar a zonas más pedregosas con vegetación de piornal, principalmente Cytisus balansae subsp. balansae y Cytisus balansae subsp. atlanticus, además según en qué altura y orientación nos encontremos aparecerán Bupleurum spinosum, Erinacea
anthyllis, Thymus gadorensis. Vegetación que comparte con la región bética de la Península Ibérica, en piso supramediterráneo.
Primera entrada sobre la expedición por gran parte de la geografía marroquí en busca de naturaleza, principalmente aves y plantas. El viaje lo realizamos Carlos Rossi (Sierra Morena Oriental), Alberto Benito (Pajareando por Cantabria) y un servidor durante ocho días explorando montañas, bosques, desiertos, oasis…
Iniciamos nuestras aventuras en Ifrane, recorriendo el Atlas Medio una región perteneciente al macizo del Atlas con una gran riqueza botánica y faunística. A destacar el bosque de cedros (Cedrus atlantica) que normalmente forma rodales con encinas (Quercus ilex subsp. ballota), roble andaluz (Quercus canariensis), quejigos (Quercus faginea) y acebos (Ilex aquifolium).
Estos son uno de los pocos hábitats que quedan para el macaco de berbería (Macaca silvanus). Actualmente es de los pocos lugares donde sobrevive, encontrándose en peligro de extinción. Entre sus problemas principales está la destrucción de su ecosistema y el tráfico ilegal, hasta el punto de ser el mamífero dentro del convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) más decomisado en Europa. Se trata de la única especie de primate que se encuentra al norte del Sahara y está considerada como la especie de macaco (De las 22 existentes) que a más tipos de climas se ha adaptado.
Una curiosidad sobre los grupos familiares de macacos que viven en la zona más turística es que tienen comportamientos muy diferentes a los grupos que viven en lo más profundo del bosque. Se ha visto que se levantan más tarde y saben los horarios de máxima afluencia de turistas.
Además del macaco, estos bosques son hábitat de otra especie muy interesante: el Pito de Levaillant o Pito real bereber (Picus vaillantii), muy similar al pito real ibérico (Picus sharpei). Como buen pícido es muy esquivo y difícil de observar bien por su costumbre de ir rodeando el tronco del árbol evitando exponerse a la vista. Y aun más en los densos bosques de altos cedros.
Visitamos también el gran lago Aguelmane Sidi Ali, limitando al sur con el Medio Atlas, situado a 2.100 metros, con unas 400 hectáreas y una profundidad de 36 metros. En sus alrededores se localiza un extenso humedal, vegetación arbustiva en piornal, zonas aclaradas de cedros, encinas y ejemplares enormes de sabinas, algunas milenarias. Y entre toda esta vegetación la cordillera del Atlas Medio alberga hasta 237 especies de plantas endémicas.
En este entorno es donde disfrutamos del Tarro canelo (Tardona ferruginea), aunque a lo largo de los días seguiríamos viendo a esta especie, es aquí donde la densidad de individuos nos sorprendió. Es una anátida muy curiosa por su color canela anaranjado, además existe poco dimorfismo sexual entre machos y hembras. Su ritual de cortejo es inusual entre las anátidas: el macho se lanza desde gran altura con las alas desplegadas y emitiendo un fuerte graznido.
Aquí tuvimos la primera observación de la Alondra cornuda del Atlas (Eremophila alpestris), una especie preciosa, con un diseño facial único, con franjas negras que atraviesan y rodean la cara con un fondo amarillo. Lo que da el nombre a la especie son sus dos penachos de plumas que sobresalen del píleo, mucho más patentes en el macho con el plumaje de verano.
Desde ahí continuamos hacia Er-Rachidia se atraviesan varias mesetas calcáreas semiáridas y pasando por el plegamiento el Medio Atlas, un paraíso para el geólogo: Paisajes kársticos, áreas de interés volcánico y profundas gargantas. Algunos días más tarde nos adentramos en profundidad en el Alto Atlas, desde Marrakech hasta Oukaimeden, a unos 2.600 metros de altura. Aquí comenzó nuestra ascensión por este valle glacial para ver aves de altas alturas como la Chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus) y el Camachuelo alirrojo (Rhodopechys alienus), ambas especies muy gregarias en estos momentos. Además de la Alondra cornuda del Atlas, Cernícalo vulgar, Ratonero moro, Colirrojo tizón, Colirrojo diademado o Chova piquirroja, entre otros.
El camachuelo alirrojo era una de las especies que queríamos ver en este lugar, y lo hicimos prácticamente durante toda la ruta. Es un fringílido endémico de estas cordilleras, se trata de un pequeño ave marrón donde destaca el píleo negro y garganta rosa con plumas rosadas en alas y cola. Solo la encontramos en el Atlas, a gran altura, en un hábitat desarbolado con poca vegetación rastrera.
Al descender en altura desde matorrales xerófilos almohadillado y espinosos de alta montaña se empiezan a ver los bosques de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), enebrales (Juniperus oxycedrus), sabinales (Juniperus thurifera y Juniperus phoenicea), además de grandes bosques de cedros y pinares de pino carrasco (Pinus halepensis), pino negral (Pinuspinaster subsp. hamiltoni) o Pinus pinaster var. maghrebiana. En este entorno es donde podemos encontrar al Piquituerto en su subespecie norteafricana: Loxia curvirostra poliogyna
En total, las especies vistas en las paradas y rutas realizadas a lo largo de la Cordillera del Atlas fueron: Águila calzada, Milano negro, Busardo moro, Cernícalo vulgar, Chova piquirroja, Chova piquigualda, Alondra cornuda del Atlas, Carbonero garrapinos, Carbonero común, Reyezuelo listado, Colirrojo diademado, Colirrojo real, Colirrojo tizón, Mirlo común, Zorzal charlo, Lavandera cascadeña, Escribano montesino, Escribano soteño, Pinzón vulgar (Fringilla coelebs subespecieafricana), Camachuelo alirrojo, Piquituerto común (Loxia curvirostrapoliogyna), Gorrión chillón, Roquero solitario, Cigüeña blanca, Escribano sahariano, Vencejo moro, Bulbul naranjero, Tórtola turca, Tórtola senegalesa, Urraca común (Pica pica mauritanica), Gorrión común, Avión roquero, Carraca, Cogujada magrebí, Avión isabelino, Alcaudón común, Camachuelo trompetero, Alcaudón real, Tarro canela, Focha común, Cerceta pardilla, Abubilla, Cuervo, Collalba negra, Collalba gris, Collalba rubia, Collalba culirroja, Collalba desertícola, Collalba gris de Seebohm, Terrera común, Pardillo común, Cernícalo primilla, entre otras. Destaco las especies objetivo que por primera vez he visto en negrita.
Ni su nombre común ni el científico, dejan lugar a dudas de su aspecto: pico con las mandíbulas cruzadas. Es lo primero que llama la atención del Piquituerto, un pájaro robusto aproximadamente del tamaño de un gorrión común, y con uno de los picos más especializados de la avifauna europea, es ese cruzamiento hace que su pico sea un instrumento perfecto que usa como tenazas para abrir las piñas y llegar a los piñones que componen la mayoría de su dieta. Curiosamente los pollos recién nacidos tienen los picos rectos pero a las pocas semanas de edad curvan para cruzarse indistintamente a izquierda o a derecha, según el ejemplar.
Piquituerto macho
Este animal no deja de sorprender, el plumaje es tan caprichoso que es difícil ver dos aves exactamente iguales, aunque siguen unos patrones similares: los machos son rojizos con diferentes tonos (Rojo, amarillo y/o anaranjado), el obispillo de un rojo más intenso y las alas pardas; las hembras son verdosas con tonos amarillentos, siendo fácil distinguir entre machos y hembras, incluso entre jóvenes que son pardos oliváceos con abundante moteado.
Piquituerto anaranjado
Juvenil de piquituerto en pleno invierno
Su época reproductora también es una adaptación a su alimentación, no le importa tanto la época del año mientras exista buena producción de piñas. Por esta razón podemos ver parejas reproductoras a finales del verano o crías en invierno. También la muda de las plumas supone un misterio puesto que no siguen un orden establecido, hay algunos piquituertos adultos que mudan entre agosto y octubre, pero otros pueden comenzar a mudar en primavera y parar la muda hasta el otoño. Los jóvenes realizan una muda parcial y bastante variable, desde individuos que cambian la mayoría de las cobertoras y otros que apenas mudan algunas del cuerpo, pudiendo ser ver con la cabeza parcheada con el color de adulto, evidentemente seguirán un patrón de muda diferente según en qué época hayan nacido.
Hembra de piquituerto
Es un ave muy gregaria, es común verlos en grupos de entre 10 ó 20 ejemplares, bandos mixtos de juveniles, hembras y machos, incluso en estos momentos las parejas que se encuentran en celo siguen aportando alimento a la pareja o alimentando a los pollos, sin que existan peleas o trifulcas en el bando.
Muy vinculado a los bosques de coníferas, relacionado con su alimentación tan especializada, le ha beneficiado las repoblaciones forestales de pino carrasco (Pinus halepensis) tal como ocurre en la Sierra Sur de Sevilla, más concretamente en la Sierra del Becerrero, donde es el emblema de la Estación Ornitológica del Refugio de la Serpiente, al ser una población muy abundante y única en la provincia de Sevilla, que hacen las delicias de los fotógrafos que disfrutan del Hide disponible en este espacio natural. Como curiosidad hay jornadas de anillamiento científico de aves donde la mitad de las aves muestreadas son Piquituertos.
Machos de piquituerto durante su anillamiento
Enlaces sobre el Piquituerto en la Sierra Sur de Sevilla:
De aves por la costa de Cartagena. A finalizar febrero viajamos a Cartagena (Murcia) para reencontrarme con los espacios naturales que frecuentaba cuando trabajaba allí. Lo mejor de todo es que el entorno del Mar Menor, San Javier, la Manga, Cabo de Palos… lugares donde las aberraciones urbanísticas hacen que el personal se concentre en determinadas zonas dando la espalda a entornos protegidos que nos recuerdan lo que pudo ser esta costa. Por este motivo mi destino turístico en esta región siempre será el Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, el Parque Regional Salinas y Arenales de San Pedro; así como la ZEPA y Paisaje Protegido Islas y Espacios Abiertos del Mar Menor.
Costa de Calblanque
Parque Regional de Calblanque.
Es un lugar realmente puro al borde del Mediterráneo, hasta el punto de haber sido propuesto como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, pero se vio frustrado evidentemente por intereses políticos y económicos: La posible construcción de un puerto de contenedores, la ampliación de las actividades industriales de Cartagena, la reestructuración de la bahía de Portman (El mayor desastre medioambental del Mediterráneo) o la transformación del aliviadero de aguas pluviales en emisario de aguas fecales e industriales de Cabo de Palos, todo esto incompabiliza este reconocimiento internacional.
Sabina o ciprés de Cartagena
Curruca cabecinegra en Calblanque
Este parque engloba varios ecosistemas: Dunas y arenales, ramblas, monte mediterráneo, pinares, sabinares, salinas y saladares, roquedos y acantilados. Todo esto, unido a las particularidades del clima y la orografía, hacen que encontremos numerosos endemismos botánicos, tanto propios como iberoafricanos. Alberga el único enclave de distribución de la Sabina de Cartagena (Tetraclinis articulata) y de la Jara de Cartagena (Cistus heterophyllus subsp. Carthaginensis), con una historia de conservación apasionante (Así se salva la Jara de Cartagena). Además de extensos palmitares con ejemplares bastantes grandes, y el mejor cornical (Periploca angustifolia) del litoral.
Detalle de la fructificación del ciprés de Cartagena
Halcón peregrino
Parque Regional Salinas y Arenales de San Pedro.
Es un gran humedal donde se encuentra el paso natural del Mar Mediterráneo al Mar Menor, un parque natural muy accesible y con varios observatorios de aves por todo el recorrido. Encontramos salinas, dunas móviles, pinares, carrizales y saladares, donde siguen conviviendo los usos sostenibles de las salinas y la pesca con las encañizadas con la vida silvestre. Hasta que llegó la especulación urbanística.
Flamenco en las Salinas de San PedroZampullín cuellinegroGaviota picofina
Este espacio natural cuenta con interesantes poblaciones reproductoras de Gaviota picofina, Pagaza piconegra, Charrán patinegro y Charrancito común. Así como un buen número de aves que pasan por aquí en sus rutas migratorias o permanecen durante el invierno.
Correlimos tridáctilo
Espacios abiertos e Islas del Mar Menor.
Esta reserva lo forma siete espacios aislados de pequeñas dimensiones a lo largo de la ribera del Mar Menor, y cinco islas de naturaleza volcánica en el interior de la laguna (Perdiguera, Barón, Ciervo, Redonda y Sujeto). Aquí encontramos numerosas especies que usan este entorno para críar (Canastera común) o pasar el invierno (Espátula común). Como especies clave se encuentran el Fartet (Lebias ibera) y el Murciélago patudo (Myotis capaccini), ambas especies en peligro de extinción.
Tarro blanco en el Mar MenorChorlito gris en el Mar Menor
Esta zona es de vital importancia para la escasa Gaviota de Audouin (Larus audouinii), puesto que en la Isla Grosa se localiza la principal colonia de cría de Murcia y una de las más importantes de la Peníndula Ibérica, esta especie es endémica del Mediterráneo y aparece en el Libro Rojo de las Aves de España como «Vulnerable».
Gaviota de Audouin
También encontramos una vegetación muy interesante, con endemismos propios, adaptadas a la dureza de este entorno, como son adaptaciones a la escasez de las precipitaciones y a las altas temperaturas, a la alta salinidad y la baja concentración de nutrientes del suelo.
Flamenco al atardecer
Un viaje en el que buscaba endemismos botánicos tan curiosos y preciosos como los que se encuentran en estas costas. Aunque, por supuesto, las aves nos acompañaron durante todo el recorrido: hasta 76 especies vistas por todos estos entornos naturales, a destacar especies como la Gaviota de Audouin, la Gaviota picofina, el Tarro blanco, la Malvasía cabeniblanca, el Flamenco común, el Correlimos tridáctilo, el Correlimos común, el Chorlitejo patinegro y el grande, la Cigüeñuela, la Espátula común, el Vuelvepiedras, el Zampillín cuellinegro, el Avión zapador, el Halcón peregrino o la Curruca rabilarga, entre otros.
Ya se encuentran disponibles en formato digital las memorias de actividades del pasado año 2017 que el Grupo Ornitológico Zamalla desarrolla en el Refugio de la Serpiente, así como un resumen de los proyectos que se llevan a cabo.
Ruta de largo recorrido en plena montaña escocesa: An Teallach. Forma parte de un macizo montañoso al suroeste de Dundonnell. El pico que le da nombre a estas montañas mide 1.062 metros.
Estas montañas tienen profundos barrancos bastante inclinados y, colonizando las cumbres, unas crestas rocosas afiladas. Para hacer cumbre lo recomendable es para la noche tomando como centro base el refugio de Shenavall.
Cabra prehistórica
Adentrase en estos paisajes es volver a otra época, muestra de ello es la cabra cimarrona, especie ya salvaje, con un aspecto prehistórico. Además multitud de ciervos, corzos, águilas reales, chovas piquirrojas, bisbitas arbóreas, cernícalos vulgares, tarabillas y, por supuesto, lagópodo escocés, una subespecie endémica de estas tierras. En estos momentos del año se encuentra con un plumaje totalmente críptico para camuflarse entre los brezos y pastizales donde habita.
Drosera rotundifolia
Es un ecosistema permanentemente encharcado por lo que es un medio muy apropiado para las plantas carnívoras, como la Drosera rotundifolia, bastante abundante durante todo el sendero. Esta planta atrae a los insectos de los que se alimenta mediante su atractivo color rojo y unas gotas de una sustancia pegajosa y dulce (Mucílago). Se ha adaptado a esta alimentación por vivir en terrenos de turberas, pobres en nutrientes y ácidos.
De la mano de Explora Natura hemos realizado una jornada de campo dentro del Programa de Participación y Sensibilización del Parque Natural Sierras Subbéticas (Córdoba), siendo Antonio Pestana y un servidor los guías de esta ruta titulada: «Plantas y hongos: Red de redes»
Comenzamos visitando el Jardín Micológico «La Trufa» (Priego de Córdoba) para luego trasladarnos al Centro de Visitantes de Santa Rita (Cabra) y su sendero botánico, una fantástica jornada donde hemos estado hablando de setas, de huellas y rastros de animales, plantas, etnobotánica, cultura popular… La meteorología tan adversa de este otoño ha hecho que pocas setas puedan aparecer, es más, pocas setas se ven en los mercados. Vimos algunos boletus, pipas y multitud de especie de yesqueros, saprófitos y descomponedores de la madera.
Fotografiando setasUsos y utilidades de las plantasGrupo con el ammonite
También disfrutamos de un bosque muy bien conservado de quejigos con majuelos, cornicabras, lentiscos, escaramujos, retamas, aromáticas y zarzaparrillas. Reducto en esta zona del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, también declarado Geoparque por la UNESCO.
Desde aquí nuestro agradecimiento a los participantes de esta actividad tan interesante.
Segunda parte del viaje a Escocia de principios de septiembre, en busca de naturaleza salvaje en las Highlands. En esta parte subo imágenes de la ruta costera mientras recorríamos los acantilados y playas occidentales desde Fort William hasta subir al norte para coger un ferry para llegar a las Islas Orcadas (Orkney Island).
Descubrimos rincones encantadores que albergan una gran cantidad de biodiversidad, vimos por primera vez numerosas aves nuevas, y también a los ánsares juntándose en grandes bandos para comenzar su migración hacia el sur.
Además de adentrarnos en lagos, entradas de mar, islotes y castillos con gran carga histórica. Todoesto iniciando la ruta desde Fort William, un pueblo costero que sirve de centro neurálgico para diferentes rutas de montaña, siendo el lugar de salida para colonizar el Ben Nevis (a 1.345 metros) montaña más alta de Reino Unido.
Las jornadas Islas Orcadas es un paraíso para la ornitología, lugar lleno de reservas naturales donde existen numerosos ecosistemas llanuras inundadas, acantilados, lagos y pastizales. Hábitat perfecto para grandes colonias de aves (Como frailecillos, alcatraces, alcas o charranes árticos) y área de descanso para muchas aves migratorias. Además en las aguas marinas se pueden ver nutrias, focas, orcas y otros mamíferos marinos. En este archipiélago de 70 islas existe un gran patrimonio histórico: yacimientos prehistóricos, pictos, vikingos, historias de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Hasta el punto que la isla principal fue declarada en 1999 como Patrimonio de la Humanidad. Cada día nos deparaba una sorpresa nueva.